Review Carl Zeiss 8x30 B
Review Carl Zeiss 8x30 B
Hoy voy a revisar uno de los prismáticos que se han convertido casi en leyenda y son una joya para coleccionistas y aficionados. Se trata del Carl Zeiss Oberkochen 8x30 B.
Sería una pérdida de tiempo (y no es el propósito de este blog) hacer una larga reseña acerca de Zeiss, su larga historia y su impacto, pasado, presente y futuro en el campo de la óptica de calidad. Tan solo basta hacer una pequeña búsqueda en Internet para encontrar cientos de entradas con toda (o casi toda) la información que se necesite, ofrecida, además, por especialistas entre los cuales yo no me cuento. Aquí trataré de escribir una pequeña reseña y descripción (con la ayuda de mis fotografías) de estos históricos prismáticos que han pasado de ser sólo una herramienta a convertirse casi en un objeto de deseo para todo coleccionista que se precie.
Estos prismáticos son un desarrollo posterior de los 8x30 Oberkochen que aunque eran excelentes en cuanto a calidad óptica mostraban un defecto bastante evidente. El relieve ocular era muy pequeño y estaban prácticamente vedados a los usuarios con gafas. Posteriormente se modificó el diseño con un nuevo ocular, con un relieve ocular de 19 mm, (y un campo de visión más estrecho). Así nació el 8x30 B.
Mi copia parece ser de principios de los años 70, basándome principalmente en el diseño del estuche y el número de serie (son mas bien conjeturas, no estoy seguro).
En general, los prismáticos están en muy buen estado. Un par de leves rozaduras en la parte superior de las placas frontales y algo de niebla (mínima) en la superficie de los prismas. Muchos Zeiss tienen este pequeño defecto que podría deberse a la condensación de húmedad que mas tarde se evapora o quizás a la grasa que lubrica los mecanismos de enfoque. En cualquier caso es muy leve y no creo que afecte demasiado al rendimiento óptico.
El cuerpo, como se aprecia en la foto es pequeño, mas pequeño que los Jenoptem o Deltrintem de igual configuración. Unas manos de tamaño mediano los abarcan completamente. También son muy ligeros (490g) a pesar de estar fabricados casi totalmente en metal.
El puente es grande, la rueda de enfoque central también tiene un tamaño considerable. Yo diría que parece mas propia de un 7x35. Esto le da solidez. La rueda es muy fácil de manipular, gira suavemente, con algo de resistencia (sobre todo al final del recorrido) pero no tiene la mas mínima holgura o sensación de vacío. Los números grabados pueden servir de guia para recordar donde se encuentra cada punto de enfoque. Los oculares no son muy amplios, ya que estos prismáticos sólo tienen 7,5° de campo de visión (el standard para 8x30). Tienen el color típico de Zeiss, ámbar oscuro, y por supuesto, son de excelente calidad. Hay pocas reflexiones en su superficie (estas fotos fueron hechas con potentes focos y no hay prácticamente reflejos). El ocular derecho (como el enfoque central) tiene un comportamiento perfecto.
En la vista anterior se aprecia mejor el recubrimiento de la óptica. El color es oscuro e intenso, muy caracteristico de la marca. Estos revestimientos son multicapa y son excelentes. Posteriormente fueron mejorados (a partir de 1978) con los nuevos "serie T" de superior calidad. En la bisagra central el número de serie y la inscripción "Made in Germany".
En el puente (una posición bastante extraña para quien no conozca Zeiss) lleva dos ojales para sujetar una correa para colgar. No considero que sea necesario. Son unos prismáticos tan compactos que pueden llevarse en un bolsillo de chaqueta o en el mismo estuche. De hecho yo suelo llevarlos siempre así.
Zeiss es sinónimo de calidad. Lo primero, antes de cualquier comentario, hay que valorar que en aquella época (han pasado más de 60 años) no existían recubrimientos ópticos de última generación, diseño de lentes por ordenador, etc. Aún así, con todas esas carencias, el desempeño de estos prismáticos es excelente. Quizá (si se compara con los top line modernos) no tenga un campo completamente plano o sea extremadamente brillante pero desde luego este clásico hace honor a la marca y no defrauda.
Lo primero que llama la atención es la nitidez en todo el campo. He probado muchos 8x30 con similares campos de visión y la mayoría pierden resolución rápidamente a partir del 70 por ciento del campo (incluso menos). En estos Zeiss no es el caso. Creo que el punto desde el cual pierde es el 80 por ciento. La perdida es muy leve, casi pasa desapercibida. Es un resultado excelente desde cualquier punto de vista. Y como digo, son extremadamente agudos. He buscado aberraciones cromáticas en objetos aislados (chimeneas, antenas, arboles) contra un fondo blanco, cielo nublado (fuerte contraste) y sólo pude verlas en la parte exterior del campo de visión y con un nivel medio, nunca alto. Hay distorsión geométrica y es visible en el 10 por ciento exterior (quizá este sea el defecto más evidente). No he tenido problemas con reflejos que provienen de luces fuertes, la vista es limpia en todas las circunstancias. El contraste es más que bueno, con colores fuertes y vibrantes. Hay un ligero tono cálido en las imágenes, pero no es tan marcado como en los Jenoptem 8x30.
En general, la calidad óptica de estos prismáticos está fuera de duda. Son agudos y la mayoría de las aberraciones están bien corregidas.
A favor:
• Excelente nitidez en todo el campo de visión
• Aberración cromática casi inexistente en condición normales
• Construcción sólida
• Recubrimiento óptico de gran calidad
• Peso ligero
• Estuche de excelente calidad
En contra:
• Distorsión geométrica visible en el borde del campo
Especificaciones generales
- Magnificación: 8x
- Diámetro objetivos: 30 mm
- Campo de visión: 7,4°
- Tipo prisma: Bak4
- Diámetro pupila de salida: 3,75 mm
- Relieve ocular: 19 mm
- Peso: 490g









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