Hoya 10x50 JB160
Review Hoya 10x50 JB160
Anteriormente revisé unos pequeños prismáticos 7x25 de este fabricante de excelente calidad. Ahora intentaré hacer una descripción de este 10x50 que bajo la marca Hoya fabricó Myoko Kogaku (JB160). Este modelo parece haber sido hecho en los años 70.
Todos los prismáticos de este fabricante en mi colección son de muy buena calidad (sobre todo los Tasco). Encontré este 10x50 a un precio casi simbólico y no tuve ninguna duda a la hora de comprar. Quería comprobar si el rendimiento era tan bueno como el de los 7x35 y 7x50 que poseo.
Los prismáticos tenían algún signo de uso como rozaduras en el cuerpo y faltaba la placa que va en el eje central (donde se ubica la rosca para trípode). Aún así la óptica se encontraba en perfecto estado. No tenía marcas de limpieza (es común encontrar marcas en los recubrimientos de la óptica cuando no se hace con cuidado). El interior se mantenía limpio, sin hongos o niebla.
En la foto se ve, en la placa izquierda, la configuración, campo de visión, etc. Las placas van sujetas por un solo tornillo y por el casquillo que sirve de guía a los oculares (que va roscado al cuerpo). En estos prismáticos todo es metal a excepción de la rueda de enfoque central, los anillos alrededor de los oculares y las viseras de los mismos.
El enfoque funciona bien aunque el paso del tiempo ha hecho que la grasa del eje pierda propiedades, eso hace que no haya resistencia al giro y el movimiento sea un poco brusco.
Los prismáticos, vistos desde los objetivos tienen un buen aspecto. Son sólidos. Los objetivos llevan viseras roscadas y arandelas para pequeños ajustes en la alineación. El color de las lentes es azul. No es muy intenso y tiene algunos reflejos. Sólo son de una capa. Lo ideal, por supuesto, sería multicapa en todo el sistema óptico, pero eso (como es natural) incrementaría el precio y estamos hablando de unos prismáticos mas bien de bajo presupuesto.
En el centro se puede ver el agujero roscado que debería servir para adaptar un trípode. Falta la pequeña tapa roscada que lo cubre (se perdió). A la derecha la marca JB del fabricante (JB160).
El cuerpo es el clásico tipo "americano", de una sola pieza. Lleva la característica "piel" rugosa tan común en los prismáticos de este período (ahora prácticamente abandonada). La bisagra central no tiene holguras y aún conserva la grasa lubricante. Los soportes de los oculares están paralelos y se mantienen equilibrados al enfocar. El ocular derecho lleva unas simples marcas para el ajuste. Gira bien, mejor que la rueda de enfoque central. Las viseras de los oculares son ligeras y bastante flexibles. No se pueden plegar ya que tropiezan con el borde de los oculares. Son muy cómodas y permiten introducir un poco los ojos y así evitar luz parásita del exterior. El relieve ocular es corto, lo justo para ver todo el campo de visión sin gafas.
Calidad óptica
Para hacer la prueba decidí comparar estos prismáticos con unos modernos 10x50. Los elegidos fueron los Pentax 10x50 SP.
Para empezar diré que los prismáticos, en la zona central, tienen una nitidez espléndida, a un pequeño paso detrás de los Pentax. La distorsión y la pérdida de resolución comienzan (aproximadamente) a partir del 70 por ciento del campo. En el borde extremo es alta aunque todavía no es tan alta como para ser inútil. El Pentax gana, naturalmente, pero su campo esta muy recortado, 5° contra los 7° del Hoya (aun así el Pentax también pierde algo de resolución en el borde extremo.
El contraste es bueno, pero no excelente. Ahí es superado con claridad por los modernos Pentax, ya que estos se benefician de unos recubrimientos de mucha mayor calidad. Estos Hoya tienen algo de distorsión geométrica visible en el exterior del campo que se aprecia al mover los prismáticos lateralmente enfocando el horizonte o el mar abierto. No veo reflejos molestos (o velo) al observar con el sol directo justo encima o en diagonal a mi posición.
Las aberraciones cromáticas son muy leves (como los Pentax) y solo son visibles en los bordes de los objetos bajo un fondo muy claro (cielo nublado, por ejemplo). En condiciones normales son imperceptibles en el centro del campo.
En observación nocturna son buenos. Las estrellas se muestran puntuales, pero a partir del 60 por ciento exterior ya se ve algo de coma que aumenta mucho en los bordes hasta hacerlas casi irreconocibles. No hay falso color. Los Pentax son claramente mas brillantes. Influye sin duda el tratamiento de la óptica y los prismas Bak4 de los Pentax.
Mi conclusión es que son unos prismáticos perfectamente válidos para uso diurno. El campo de visión es amplio, son nítidos y el contraste es bueno. No son tan buenos para astronomía (el brillo de las imágenes no alcanza valores comparables a los modernos) pero eso era bastante previsible teniendo en cuenta el tipo de prisma (Bk7) y el recubrimiento optico simple.
Este fabricante realmente no defrauda. Tengo varios y creo que no vendería ninguno. No sólo son prismáticos para aficionados o coleccionistas. Su construcción, durabilidad y óptica los hacen una mejor (y mas barata) opción a los típicos instrumentos de bajo presupuesto fabricados en China. Si encuentra un JB160 en buen estado (sobre todo los 7x50 y 7x35) y con un precio razonable no dude en adquirirlo.
A favor:
• Fabricado en Japón. Construcción de calidad
• Campo de visión amplio
• Buena resolución en el centro de la imagen
En contra:
• Contraste medio
• Imagen no muy brillante
Especificaciones generales
- Tipo prisma: Porro Bk7
- Aumento: 10x
- Diámetro objetivos: 50 mm
- Diámetro pupila de salida: 5 mm
- Fabricado en Japón





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