Swift Albany 9x40 MK II JB56
Review Swift Albany 9x40 MK II JB56
Estos prismáticos son idénticos (salvo en la configuración) a los populares Swift Saratoga JB56 (Hiyoshi Kogaku Co. Ltd.) que se fabricaron durante los años 70 y 80. Ciertamente, hay algunos modelos con un diseño idéntico y con sólo algunos cambios en la serigrafia, color, etc. Ejemplo de ello son los Saratoga, Albany, Supreme, etc. Estos Albany destacan sobre todo por la poco habitual configuración (9x40).
Entiendo que en el caso de este 9x40 la estrategia fue diversificar la producción y ofrecer algo diferente que llamase la atención. La mayoría de marcas y fabricantes ofrecían algún 8x40 (incluida Swift JB56) pero ninguna (salvo rara excepción) un 9x40. El caso es que (obviando la estrategia de marketing) estos Swift ofrecen (en mi opinión) una calidad óptica algo superior a los otros 8x40 típicos de la marca.
Estos Swift Albany 9x40 lucen la banda azul que distingue a estos prismáticos como "Extra Wide Angle" a diferencia de la banda roja denominada "High Resolution" o la dorada, reservada a instrumentos con prismas Bak4 y superior calidad óptica. Estas bandas tan vistosas estuvieron presentes en estos prismáticos durante bastantes años, en los 70 y 80 del pasado siglo y fueron una forma fácil de identificar cualquier modelo por su característica más peculiar.
Este Swift en particular ofrece un campo de visión extra - ancho de 445 pies a 1000 yardas que viene a ser algo así como 8'5°. Es algo menor al que ofrece el Saratoga 8x40 (9'3°) pero en cualquier caso es un campo muy respetable y superior al que ofrecen la mayoría de 8x42 o 10x42 modernos.
Los prismáticos están hechos principalmente de metal sólido, con algunas partes de plástico de calidad o baquelita. La rueda de enfoque central es la típica de estos JB56, grande y fácil de mover con uno o dos dedos. Señalar que el funcionamiento es bueno aunque casi al final del recorrido se siente un pequeño parón. Una de las bisagras muestra la etiqueta "passed" la cual certifica que los prismáticos han superado la inspección del instituto estatal japonés de exportación. Los soportes de los oculares llevan una cobertura frontal decorativa que parece de piel sintética (bonito detalle). No oscilan o se desequilibran al enfocar.
La placa frontal izquierda lleva la banda azul, característica principal de esta serie (aunque los ejemplares mas antiguos carecían de ella) y que los identifica como extra gran angular. En el centro la casi siempre presente escala para el ajuste inter pupilar. En la placa derecha se puede ver el modelo, la configuración y el campo de visión lineal en pies y yardas (señal de que los prismáticos se exportaron principalmente al mercado americano).
Los oculares de estos prismáticos, al ser de ángulo ancho, son más grandes de lo habitual. Las lentes tienen un color ámbar que cambia a verdoso según la dirección de la luz. La superficie de las mismas (a pesar de estar tratada) muestra algunos reflejos intensos. Parece ser una cobertura simple, aunque en este caso me atrevo a decir que completa. He desmontado ejemplares similares y he podido comprobar de primera mano que los prismas están totalmente cubiertos.
Las viseras son de goma flexible pero difícil de plegar, con el tiempo es fácil que se rompan por el punto de plegado. Recomiendo dejarlas en posición normal ya que en cualquier caso (aún plegadas) el relieve ocular no es suficiente para ver todo el campo sin gafas. Las viseras funcionan perfectamente en uso normal y bloquean la mayor parte de la luz lateral.
Los prismas son Bk7 y se comprueba fácilmente alejando los oculares de los ojos unos centímetros. De esta manera se observa la forma poligonal (cuadrada) de las pupilas de salida. En observación normal se pueden observar bajo luz fuerte zonas sombreadas en el exterior de dichas pupilas. Es un defecto que en estos prismáticos no es muy pronunciado, al menos no tanto como en el Saratoga 8x40.
Las viseras de estos prismáticos son metálicas y eficaces a la hora de evitar reflejos. Tienen cierta profundidad y pueden evitar la rotura de los objetivos en una caída accidental. Estos prismáticos llevan las típicas anillas roscadas de retención de las lentes junto con otras excéntricas para el ajuste de la colimación. En el centro hay una placa que va roscada al eje central. Lleva el número de serie y como en todos estos modelos Swift JB56 los dos primeros números del mismo representan el año de fabricación (en este caso 1981).
El cuerpo es compacto y la sujeción es buena. Los prismáticos tienen un peso elevado para esta configuración pero estan bien equilibrados. La cobertura de piel sintética es bastante segura siempre que no se usen los prismáticos con las manos mojadas.
El ocular derecho muestra unas marcas y números de gran tamaño y muy visibles. Esto puede ser util en situaciones de baja iluminación o de noche. El ajuste del ocular derecho funciona a la perfección, con un giro continuo y sin ofrecer mucha resistencia.
Llama la atención el lugar donde se sitúa la rosca para el adaptador de trípode, en el lado derecho del cuerpo. Esto es exclusivo de los prismáticos JB56 y no recuerdo haberlo visto en otros fabricantes. Aunque está fuera del centro de gravedad no los desequilibra y permanecen seguros, además es fácil y rápido de usar, no es necesario retirar ninguna tapa (que con frecuencia se pierde o se olvida). Creo que a partir de cierto tamaño y peso no resulta adecuado y es por eso que los modelos de mayor diámetro (a partir de 50 mm) no lo llevan.
Los anclajes de la correa están en otro lugar poco habitual, los laterales del cuerpo. Esto ayuda a que los prismáticos permanezcan horizontales al llevarlos colgados del cuello.
El estuche de transporte es adecuado, acorde al nivel de calidad de estos prismáticos. Es rígido y proporciona una excelente protección. Tiene una cobertura de piel sintética y un forro interior suave de protección. El cierre es de tipo botón igual que los anclajes de la correa. Las tapas superior e inferior suelen presentar problemas. Son de madera, cubiertas de piel sintética y simplemente pegadas al resto del estuche. Es casi seguro que las tapas y la cobertura se desprendan con el tiempo (con la consiguiente reparación). En estuches de mayor calidad es corriente que las tapas y la capa de piel sintética estén cosidas al resto del estuche.






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