Kalimar 10x50 JB17

Review Kalimar 10x50 JB17

 Estos antiguos "Kalimar" 10x50 fueron fabricados en Japón, en los años 60 del pasado siglo. Parece ser que el nombre de esta marca procede de un importador estadounidense que también vendia cámaras fotográficas bastante populares fabricadas en Japón. Tanto las cámaras como los prismáticos comparten la misma marca y el logo de la misma. En cuanto a los prismáticos, el número JB17 nos indica su origen: Otake Kogaku Kogyo Co. Ltd., Tokyo. Es un fabricante poco conocido y no he podido encontrar información o alguna referencia. Señalar que tengo otros "Kalimar" con diferentes números JB (incluso uno anterior a dicha numeración) con muy buena calidad óptica y mecánica. Los prismáticos parecen ser uno más de los muchos 10x50 que se fabricaron en aquellos años, hasta los 90 del pasado siglo, cuando el aspecto clásico cambió a las formas mas modernas que conocemos hoy en dia. 


Japanese binoculars


Los prismáticos tienen el aspecto sólido que característico de los instrumentos de la epoca. Casi todo es metal, vidrio y baquelita. No hay plástico ni otros elementos de mala calidad. En general, la idea era construir un instrumento que pudiera rendir servicio durante mucho tiempo y la prueba es que despues de más de 50 años los prismáticos se encuentran en casi perfecto estado de conservación. 

Las bisagras centrales, el eje central con el mecanismo de enfoque y los soportes de los oculares son de metal, asi como las placas frontales y otros elementos menores. La rueda de enfoque es baquelita y se encuentra en la posición habitual, en la parte anterior. El enfoque todavía se realiza de forma suave y sin defectos. Los oculares se mueven al unísono y no existen holguras o desequilibrios. 

En la placa izquierda podemos ver, con letras doradas, el modelo, la cobertura óptica (completa) y un número que podría ser una referencia al modelo en particular. En el centro está la pequeña placa con las marcas de ajuste interpupilar. A la derecha se ve la configuración, el campo de visión angular (5°) que es el estándar en la mayoría de 10x50 de la época y un larguísimo número de serie. 

Los oculares llevan unas viseras de baquelita no muy extensas que sirven para acomodar las cuencas de los ojos a la distancia correcta y también evitan la entrada de luz lateral. Las lentes tienen un color azul de intensidad media (característico de la cobertura óptica de la época) con reflexiones tenues en su superficie (señal de buena calidad). Los prismas son Bk7 y las pupilas muestran la habitual forma poligonal aunque no se percibe al observar. Los prismáticos tienen un relieve ocular muy corto por lo tanto no son lo mejor para usuarios de gafas.


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Los objetivos tienen unas viseras metálicas roscadas que se pueden extraer para acceder a las lentes. Hay unas arandelas metálicas de sujeción junto con otras excéntricas para pequeños ajustes del eje óptico. El interior del cuerpo esta pintado o lacado de negro y no se ven zonas o puntos que reflejen la luz. Los prismas estan fijados mediante unas chapas con un tornillo en un extremo y el otro alojado en una pequeña ranura en el cuerpo. Las lentes son dobletes acromáticos simples y la cobertura óptica tiene el mismo tono de color que los oculares.

En la bisagra izquierda esta grabado el número JE12 y en la derecha JB17. En el centro del eje de enfoque hay una chapa metálica roscada con la inscripción "Japan". Señalar que los prismáticos no tienen rosca para trípode por lo que es necesario un adaptador universal que se acopla al eje central mediante un sistema de mordaza. Estos adaptadores pueden encontrarse todavía en el mercado de segunda mano. 


Japanese binoculars

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El ocular derecho muestra las habituales marcas de enfoque y también tiene una zona estriada para facilitar el ajuste. Todavía funciona perfectamente aunque ha perdido algo de tensión y se mueve con demasiada facilidad.

Los prismáticos tienen la habitual cobertura de piel sintética que los envuelve casi completamente. Debajo esta la carcasa de metal que aloja los prismas. Estos descansan directamente en unos huecos en el interior del cuerpo y se sujetan (en la mayoría de los casos) con unas chapas metálicas al mismo. Es una solución segura, que evita que se muevan, pero los prismas son frágiles y un golpe medianamente fuerte o una sacudida (metal contra vidrio) hace que a veces se rompen o sufran daños en las esquinas. Por otra parte el desmontaje es fácil pero alinear los ejes ópticos de nuevo puede ser complicado ya que algunos ejemplares (como este) no llevan tornillos en los laterales para realizar ajustes.

La ergonomía de estos prismáticos (como la mayoría de similares) es muy buena. El centro de gravedad esta cerca de la posición natural de las manos al observar. La sujeción es buena y es difícil que resbalen o caigan por accidente salvo que se usen con las manos húmedas. 


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El estuche es rígido, el que proporciona el mayor grado de protección contra golpes fuertes o caidas ya que absorbe el impacto en mayor medida que las bolsas o estuches modernos que suelen ser flexibles, de fibras de nylon o cordura. El exterior es de piel sintética o similar, de fácil limpieza. Tiene costuras en los puntos mas propensos al desgaste. El cierre es el antiguo y clásico (tira de piel con ojal). Es sencillo y seguro pero la tira de piel suele romperse por la edad y el uso. El interior del estuche tiene un forro suave de protección. 


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Calidad óptica 

Los prismáticos no son unos 10x50 gran angular y tienen el campo de visión estándar que oscilaba normalmente en la mayoría de ejemplares entre 5 y 5'5°. Esto hace que el rendimiento en cuanto a nitidez y distorsiones sea mas uniforme. Las imágenes son muy buenas en el centro y se mantienen prácticamente igual hasta el 80 por ciento exterior. A partir de ahí la distorsión aumenta hasta un nivel medio en el borde extremo.

Los prismáticos tienen cobertura completa de una solo capa. Esto hace que la transmisión de luz y el contraste sean algo mejores que sus homólogos con coberturas mas sencillas. Son bastante brillantes y pueden competir perfectamente con instrumentos modernos en uso diurno normal. En condiciones de baja iluminación no alcanzan los valores de unos prismáticos actuales con coberturas multicapa. El contraste es bueno, con colores marcados, sobre todo en condiciones medias de iluminación. Los tonos son naturales, sin desviaciones perceptibles. 

La aberración cromática es baja en el centro y media en los bordes. Puede ser alta en el el borde extremo dependiendo de las condiciones de observación pero el resultado general es muy bueno atendiendo a la antigüedad de los prismáticos. 

Lo que mas destacaría de estos prismáticos (y otros similares) es el gran equilibrio entre todos sus componentes tanto ópticos como mecánicos. La óptica no es de primera clase pero es completamente satisfactoria según los estándares actuales. Por otra parte la calidad de construcción, solidez y buena manufactura de todos los componentes supera la de muchos instrumentos modernos de calidad media. No se trata de un producto de consumo como los actuales, casi de usar y tirar, a los cuales (desgraciadamente) estamos muy acostumbrados hoy en dia sino de un instrumento antiguo pero hecho para durar y funcional. Lo considero muy recomendable. 

A favor 

• Solidez, buena calidad de construcción. 
• Buena resolución en la mayor parte del campo de visión. 
• Aberración cromática baja. 

En contra 

• Relieve ocular muy corto. 
• Peso algo elevado. 

Especificaciones generales 

- Tipo prisma: Porro Bk7 
- Magnificación: 10x
- Diámetro objetivos: 50 mm
- Campo de visión angular: 5°
- Tamaño pupila de salida: 5 mm
- Cobertura óptica: Completamente cubierto 
- Peso: 990 g

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